domingo, 23 de noviembre de 2025

Actividad de Aprendizaje 3: Tendencias Internacionales de la Educación

 

 


 

 

 

ISU UNIVERSIDAD

 

 

 

 

Programa de estudio: 

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

 

 

 

 

Número y nombre de la actividad: 

Actividad de Aprendizaje 3: Tendencias Internacionales de la Educación

 

Nombre de la materia: 

Tendencias Internacionales de la Educación

 

 

Presenta: Roberto Govea Díaz

 

 

Asesor: DRA. MARTHA ELENA MORALES VERA

 

 

 

Tangamandapio, Mich.                                       Fecha: 17   de noviembre de 2025

 

Tendencias Internacionales de la Educación

Padlet

https://padlet.com/soloyorobert/planteamiento-te-rico-y-pol-tico-de-los-organismos-bm-ocde-u-nrwq235efnbpo18l

 

1. Investiga y resume el planteamiento teórico y político de cada organismo.

En las últimas décadas, la educación se ha convertido en un terreno estratégico para los grandes organismos internacionales. A través de diagnósticos comparativos, créditos, recomendaciones de política y marcos normativos, instituciones como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo han impulsado una determinada forma de entender para qué sirve la educación y qué tipo de sistemas educativos necesitan los países. Estos enfoques combinan una dimensión teórica —cómo conciben el desarrollo, el aprendizaje y la justicia social— con una dimensión política —qué reformas concretas promueven, cómo influyen en los gobiernos y qué prioridades colocan en el centro de la agenda pública (Unidad 3, s. f.; UNESCO, 1993).

 

Banco Mundial

En el material de la Unidad 3 se recuerda que el Banco Mundial es, ante todo, una institución financiera integrada por alrededor de 189 países, cuyo objetivo formal es reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de la población, principalmente mediante préstamos de bajo interés, créditos sin intereses y donaciones para proyectos en sectores clave, incluida la educación (Unidad 3, s. f.). En esa lógica, el Banco Mundial concibe la educación como una inversión en “capital humano”: formar personas con ciertas competencias y niveles de escolaridad es una manera de impulsar el crecimiento económico y la competitividad, más que un derecho en sí mismo (Coraggio y Torres, 1999; Banco Mundial, s. f.).

Desde una lectura crítica, Coraggio y Torres señalan que el Banco Mundial ha promovido políticas sociales dirigidas a “invertir en la gente” mediante mínimos de educación, salud y otros servicios básicos, pero dentro de un marco que no cuestiona el modelo económico dominante. Según estos autores, la institución presenta la expansión educativa como una vía para elevar la esperanza de vida y distribuir mejor las oportunidades, pero sin interrogar a fondo las relaciones de poder que hacen que ciertos grupos sigan proporcionando mano de obra barata para el capital global (Coraggio, 1995; Coraggio y Torres, 1999). Así, el planteamiento teórico combina un discurso de desarrollo humano y equidad con una fuerte anclaje en la visión económica del capital humano (Unidad 3, s. f.; Coraggio y Torres, 1999).

En su Estrategia de Educación 2020, el propio Banco Mundial afirma que su prioridad ya no es solo matricular a más niños, sino asegurar “aprendizaje para todos”. La estrategia propone tres ejes: invertir desde la primera infancia, invertir de manera “inteligente” con base en evidencias y resultados, e invertir “para todos”, con especial atención a grupos desfavorecidos (World Bank, 2011). Para ello, propone alinear el financiamiento con metas de logro, reformar las políticas docentes (contratación, formación, incentivos) y establecer sistemas de evaluación de aprendizajes que permitan comparar países y monitorear el desempeño de los sistemas educativos (Banco Mundial, s. f.; World Bank, 2011). Teóricamente, esto refuerza una visión de la educación como palanca de productividad y reducción de pobreza, y políticamente se traduce en recomendaciones muy concretas sobre cómo deben organizarse los sistemas educativos.

El documento del Banco Mundial sobre su estrategia educativa insiste en fortalecer los sistemas mediante una mejor gobernanza, el uso de evaluaciones para ajustar políticas y el diseño de esquemas de financiamiento basados en resultados. El organismo ofrece asistencia técnica y financiera para “reformar” sistemas educativos, promoviendo cambios en la asignación de recursos, en las reglas para el magisterio y en la regulación de proveedores públicos y privados (Banco Mundial, s. f.; World Bank, 2011). Al mismo tiempo, autores críticos han mostrado que estas recomendaciones tienden a homogeneizar las políticas educativas en los países en desarrollo y a condicionar el acceso al crédito a la adopción de cierto tipo de reformas, lo que refuerza la influencia del Banco Mundial en las agendas nacionales (Coraggio, 1995; Siqueira, 2011 ResearchGate).

 

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos

La Unidad 3 describe a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos como un organismo intergubernamental que reúne a países, en su mayoría de altos ingresos, con la misión de promover políticas que mejoren el bienestar económico y social. Su forma de trabajo descansa en el análisis de datos comparativos, la medición de la productividad, el comercio y la inversión, y la elaboración de estándares internacionales en diversos campos, entre ellos la educación (Unidad 3, s. f.). En esta organización, la educación aparece ligada de manera muy estrecha con el desarrollo económico y la productividad, es decir, con la acumulación de capital humano en las sociedades (OECD, 2007; OECD). 

El enfoque teórico de la OCDE en educación se apoya en la idea de que la escolarización y las competencias adquiridas por la población son factores decisivos para el crecimiento económico, la innovación y la competitividad. Por ello, la organización produce indicadores comparables sobre tasas de escolaridad, nivel educativo de la fuerza de trabajo, retorno salarial de la educación y relación entre formación y empleo. Informes como “Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2022” muestran, por ejemplo, que las personas con educación terciaria tienen tasas de empleo y salarios más altos que quienes poseen solo educación secundaria o niveles inferiores, reforzando la idea de que invertir en educación genera beneficios tanto individuales como macroeconómicos (Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2022). Esta forma de mirar la educación prioriza las dimensiones de empleabilidad y eficiencia sobre otras dimensiones culturales o políticas.

En el plano político, la OCDE ejerce su influencia mediante estudios de país, recomendaciones de política y mecanismos de comparación que generan presión entre pares. El informe sobre educación superior en México propone elaborar una estrategia nacional que vincule mejor a la educación superior con el mercado laboral, fortalecer los mecanismos de aseguramiento de la calidad y mejorar la coordinación entre niveles de gobierno y actores sociales para orientar la oferta educativa hacia las necesidades de la economía (OCDE, 2019). En este documento se considera que un sistema de educación superior de alta calidad es clave para que los egresados contribuyan al desarrollo económico y social, y se insiste en alinear competencias, programas y políticas con las demandas del mercado de trabajo (OCDE, 2019; Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2022

Organización para la Cooperación…).

Otra dimensión política visible en los análisis de la OCDE es el tema del financiamiento. Trabajos que comparan modelos de financiamiento de la educación superior en varios países, retomando datos de la OCDE, muestran cómo se construyen esquemas de “costos compartidos” entre el Estado, las familias y el sector privado, y cómo estos modelos reflejan diferentes concepciones sobre si la educación es principalmente un derecho social o una inversión privada (Barbosa Camargo, Castiblanco Moreno y Medina Arboleda, 2021). En síntesis, el planteamiento teórico y político de la OCDE parte de la educación como capital humano medible y como inversión que debe gestionarse con criterios de eficiencia, rendición de cuentas y vinculación estrecha con el mercado laboral.

 

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, según el documento de la Unidad 3 y los textos de la propia organización, adopta una postura distinta. Su enfoque es más humanista y basado en derechos: entiende la educación como un bien público y un derecho humano fundamental, ligado a la paz, la justicia social y la dignidad de las personas. En un artículo clásico se señala que ampliar el acceso a la educación requiere no solo voluntad política, sino mejorar la calidad, la formación y motivación del profesorado y una atención especial a los grupos marginados o excluidos (UNESCO, 1993; Unidad 3, s. f.). Esta visión coloca en el centro la inclusión y la equidad, más que solo la productividad económica.

La función de esta organización abarca todos los niveles educativos. De acuerdo con la Unidad 3, la institución orienta a los responsables de políticas y a otros actores para que planifiquen, construyan y reorganicen sus sistemas educativos frente a las rápidas transformaciones del mundo. Coordina el movimiento Educación para Todos y promueve una visión integral del aprendizaje a lo largo de la vida, que incluye desde la primera infancia hasta la educación superior, la formación profesional, la alfabetización de personas adultas y la igualdad de género (Unidad 3, s. f.). En su planteamiento teórico, la educación continua es una condición para que cada persona logre desarrollar su potencial y participar plena y críticamente en la vida social y política (UNESCO, 2022).

En documentos recientes sobre el futuro de la educación superior, la organización recupera la voz de las y los jóvenes de diversos países. Estos textos muestran que la juventud espera una educación superior que les brinde herramientas para la vida, pensamiento crítico, capacidad de innovar y de usar la tecnología de forma responsable, pero también que contribuya al bienestar individual y colectivo, más allá de solo conseguir un empleo (UNESCO, 2022).

Las recomendaciones apuntan a rediseñar los sistemas de enseñanza y aprendizaje para que sean más flexibles e interdisciplinarios, a combinar el diseño pedagógico con servicios de apoyo estudiantil y a fortalecer programas de tutoría y servicio comunitario que vinculen a las instituciones con los problemas locales y globales (UNESCO, 2022).

Políticamente, la organización actúa mediante marcos normativos (declaraciones, convenciones, recomendaciones), coordinación de agendas como la Educación para Todos y ahora el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que plantea “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (UNESCO, 1993; Naciones Unidas, s. f.). Su influencia se traduce en llamados a los Estados para que asuman la educación como responsabilidad pública, aseguren financiamiento suficiente, combatan las desigualdades y reconozcan la diversidad cultural y lingüística. Frente a enfoques centrados en el rendimiento económico, la organización defiende una comprensión más amplia de la educación como base de ciudadanía, paz, sostenibilidad ambiental y derechos humanos.

 

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, según los documentos de la Cámara de Diputados y el propio material de la Unidad 3, es el organismo que encabeza los esfuerzos en torno al desarrollo humano. Se creó en 1965 y desde entonces trabaja con países que solicitan apoyo, ofreciendo experiencia técnica, asesoría y, en muchos casos, financiamiento para mejorar la calidad de vida de las personas, en especial en contextos de pobreza, enfermedad y desigualdad (Corona y Morales, 2014)

A diferencia de enfoques que miden el desarrollo solo con el crecimiento económico, esta institución sostiene que lo central son las capacidades de las personas para vivir la vida que valoran, y que la educación es una dimensión clave de esas capacidades (UNDP, s. f.).

Desde 1990, el programa publica informes sobre desarrollo humano, en los que introduce el Índice de Desarrollo Humano. Este índice combina indicadores de salud, educación e ingreso para evaluar el progreso de los países, desplazando parcialmente la atención del producto interno bruto hacia una idea más amplia de bienestar (Corona y Morales, 2014)

Algunos estudios impulsados por la oficina de informes de desarrollo humano analizan, por ejemplo, hasta qué punto la educación puede funcionar como “gran igualadora” frente a la desigualdad económica, al mostrar cómo niveles educativos más altos se relacionan con mejores resultados en salud, menor criminalidad y mayor movilidad social (UNDP, 2013; UNDP, 2015 Informes de Desarrollo Humano+1). Teóricamente, esto coloca a la educación como un medio para ampliar las oportunidades reales de las personas, no solo como preparación para el empleo.

En el plano político, el programa ha tenido un papel relevante en la definición de las agendas globales, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la Agenda de Desarrollo Sostenible posterior a 2015. Además de promover la reducción de la pobreza, la igualdad de género y la sostenibilidad ambiental, la institución enfatiza la importancia de la gobernanza democrática, la participación social y la construcción de paz (Corona y Morales, 2014).

En países como México, el trabajo del programa se organiza en torno a temas como desarrollo humano, gobernabilidad democrática, medio ambiente y energía, sector privado y equidad de género, lo que muestra que su acción se articula con las prioridades nacionales y con una visión integral del desarrollo (Corona y Morales, 2014).

Finalmente, los informes y comunicados de prensa del programa insisten en que el desarrollo sostenible requiere voluntad política, cooperación internacional y políticas sociales y económicas inclusivas, capaces de reducir la pobreza y las desigualdades. En esa perspectiva, la educación aparece como una herramienta central: sin acceso efectivo a educación de calidad, es difícil que las personas amplíen sus capacidades, participen de manera plena en la vida pública o ejerzan sus derechos (Corona y Morales, 2014; UNDP, 2025 Informes de Desarrollo Humano+1). De este modo, el planteamiento teórico y político del programa se distingue por su énfasis en la dignidad humana, los derechos, la igualdad y la sostenibilidad, donde la educación es una dimensión transversal.

 

Cierre

En conjunto, estos organismos muestran que la educación es un campo atravesado por diferentes visiones. El Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos se apoyan fuertemente en la idea de capital humano y en la relación entre escolaridad, productividad y crecimiento económico; sus propuestas políticas se concentran en diseñar sistemas más eficientes, medibles y vinculados al mercado laboral, a través de reformas de financiamiento, evaluación y gobernanza (Coraggio y Torres, 1999; OCDE, 2019; World Bank, 2011). La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en cambio, ponen más énfasis en la educación como derecho y como parte del desarrollo humano, destacando la necesidad de políticas orientadas a la inclusión, la equidad, la paz y la sostenibilidad, sin dejar de reconocer la importancia de los aprendizajes y la calidad (UNESCO, 1993; UNESCO, 2022; Corona y Morales, 2014; UNDP, s. f.).

Para los países, incluido México, estos planteamientos son una referencia obligada, pero también un terreno de tensión. Según qué organismo se tome como guía, la educación se puede priorizar como motor económico, como derecho humano, como herramienta para la cohesión social o como combinación de todas estas dimensiones. El reto para los sistemas educativos nacionales es dialogar críticamente con estas propuestas, aprovechar la información y los recursos que ofrecen, pero sin perder de vista sus propios contextos, necesidades y proyectos de sociedad.

 

Referencias

·         Barbosa Camargo, M., Castiblanco Moreno, S., y Medina Arboleda, I. F. (2021). Análisis estadístico textual de políticas de financiamiento de la educación superior. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://mtr2.isu.edu.mx/pluginfile.php/107543/mod_page/content/20/Barbosa%20Camargo%2C%20M.%2C%20Castiblanco%20Moreno%2C%20S.%2C%20y%20Medina%20Arboleda%2C%20I.%20F.%20%282021%29.%20An%C3%A1lisis%20estad%C3%ADstico%20textual%20de%20pol%C3%ADticas%20de%20financiamiento%20de%20la%20educaci%C3%B3n%20superior.PDF

·         Banco Mundial [BM] (s.f.). Estrategia de educación 2020 del Banco Mundial (documento electrónico) Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://mtr2.isu.edu.mx/pluginfile.php/107543/mod_page/content/20/19%29%20Banco%20Mundial%20%28s.f.%29.pdf

·         Coraggio, J. L. (1995). Las propuestas del Banco Mundial para la educación: ¿Sentido oculto o problemas de concepción? Ponencia presentada en el Seminario “O Banco Mundial e as Politicas de Educação no Brasil”, São Paulo. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://doceru.com/doc/xn5xecx5

·         Coraggio, J. L., y Torres, R. M. (1999). La educación según el Banco Mundial. Un análisis de sus propuestas y métodos. Miño y Dávila. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://share.google/kSWPFYmJqKUDMqVyp

·         Corona, E. y Morales, A. (2014). El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (documento electrónico de la Cámara de Diputados, LXII Legislatura) Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://mtr2.isu.edu.mx/pluginfile.php/107543/mod_page/content/20/20%29%20Corona%2C%20E.%20y%20Morales%2C%20A.%20%282014%29.pdf

 

 

·         Ministerio de Educación y Formación Profesional. (2022). Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2022. Informe en español. Secretaría General Técnica. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://www.educacionyfp.gob.es/inee/indicadores/indicadores-internacionales/ocde/2022.html educacionyfp.gob.es

 

·         Naciones Unidas. (s. f.). Objetivo de Desarrollo Sostenible 4: Educación de calidad. Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://www.un.org/sustainabledevelopment/education icdasustainability.org

 

 

·         Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (1993). Las organizaciones internacionales. Perspectivas teóricas y tendencias actuales. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 138. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000095493_spa  

 

·         Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2022). La educación superior que queremos: Las voces de la juventud sobre los futuros de la educación superior. UNESCO.  Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000382996 UNESCO Documentos

 

·         Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura Institute for Lifelong Learning. (s. f.). Lifelong learning.  Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://www.uil.unesco.org/en/unesco-institute UNESCO IAP

 

 

·         Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2019). Educación superior en México. Resultados y relevancia para el mercado laboral. OECD Publishing. https://www.oecd.org/content/dam/oecd/es/publications/reports/2007/02/human-capital_g1gh7c78/9789264064652-es.pdf OECD

 

·         Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2007). Human Capital: How what you know shapes your life. OECD. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/es/publications/reports/2007/02/human-capital_g1gh7c78/9789264064652-es.pdf OECD

 

 

·         Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2013). Capabilities and human development: Beyond the individual. Human Development Report Office, Occasional Paper 2013/03. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://hdr.undp.org/ Informes sobre el Desarrollo Humano

 

·         Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2015). Education as an equalizer for human development? Human Development Report Office. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://hdr.undp.org/system/files/documents/hdr19bpeducationasequalizer.pdf Informes sobre el Desarrollo Humano

 

 

·         Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (s. f.). Human Development Reports y Human Development Index (HDI). Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://hdr.undp.org/data-center/human-development-index

 

·         Unidad 3. (s. f.). Perspectivas teóricas y políticas de los organismos internacionales. Tendencias internacionales de la educación. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://mtr2.isu.edu.mx/pluginfile.php/107542/mod_resource/content/8/Unidad%203.pdf

 

 

·         World Bank. (2011). Learning for all: Investing in people’s knowledge and skills to promote development. World Bank Group Education Strategy 2020. Recuperado el 16 de noviembre de 2025: https://documents.worldbank.org/en/publication/documents-reports/documentdetail/169531468331015171/

 

 

 

Actividad de Aprendizaje 2: Visión panorámica de la educación

 

 

ISU UNIVERSIDAD

Programa de estudio:

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

 

 

Número y nombre de la actividad:

Actividad de Aprendizaje 2: Visión panorámica de la educación

 

Nombre de la materia:

Tendencias Internacionales de la Educación

 

 

Presenta: Roberto Govea Díaz

 

Asesor: DRA. MARTHA ELENA MORALES VERA

 

 

 

Tangamandapio, Mich.                                        Fecha: 09  de noviembre de 2025



Visión panorámica de la educación.

 

Objetivo específico:

 

Identificar y describir el panorama general de la educación internacional, comparar los avances e innovaciones educativas en América, la Unión Europea y los países de Asia.

 

 

Instrucciones:

 

1.      Apoyándote en los apuntes, así como en otras fuentes confiables de información, realiza una investigación sobre una visión educativa panorámica, con la finalidad de ubicar elementos relevantes en América, la Unión Europea y los países de Asia.

 

Una visión educativa panorámica: América, la Unión Europea y Asia

 

Mirar el panorama educativo de América, la Unión Europea y Asia permite identificar puntos de convergencia; como la preocupación por la equidad y la calidad y diferencias relevantes en prioridades de gasto, profesionalización docente, internacionalización, innovación y conectividad. En América Latina, la discusión educativa está fuertemente condicionada por ciclos macroeconómicos y decisiones fiscales que restaron peso a la inversión educativa en periodos de ajuste, con efectos sobre cobertura y calidad (Calcagno, 1997). En contraste, la Unión Europea ha consolidado instrumentos comunes y marcos de referencia para favorecer la movilidad, la inclusión y la comparabilidad de títulos; y, al mismo tiempo, enfrenta debates sobre inversión por nivel educativo y disparidades entre países (Luis-Pascual, 2020; Eurydice, 2023). Asia, por su parte, muestra una combinación de expansión acelerada del acceso, impulso


a habilidades ligadas a mercados dinámicos y una apuesta creciente por la digitalización educativa, si bien con heterogeneidad marcada entre subregiones (UNESCO, 2025; World Bank, 2023).

En América Latina, discutir el “gasto público en educación” requiere ubicarlo dentro de un estilo de desarrollo más amplio: según se privilegie una lógica de mercado con reducción del Estado o una lógica de economía mixta con fuerte papel público, las prioridades de asignación y los niveles de inversión cambian de manera sustantiva (Calcagno, 1997). El diagnóstico clásico de la región subraya dos hechos: En los ochenta y parte de los noventa hubo caídas importantes de la inversión educativa y desplazamientos del gasto hacia intereses de deuda; y los salarios docentes y el gasto corriente superan 90% del total en muchos países, lo que limita márgenes de reorientación sin afectar calidad (Calcagno, 1997). Este trasfondo explica por qué los avances en cobertura conviven con deudas en eficiencia interna (reprobación, abandono) y en infraestructura. A escala global, datos más recientes confirman que el esfuerzo de gasto educativo como porcentaje del PIB no crece al ritmo deseable, e incluso ha descendido ligeramente desde 2010, lo que reabre el debate sobre sostenibilidad y prioridades (World Bank, 2024; OECD, 2024).

La Unión Europea ofrece un contrapunto útil. Sus mecanismos de internacionalización como reconocimiento mutuo de cualificaciones, marcos de aseguramiento de la calidad y programas de movilidad, operan como instrumentos comunes para ampliar el acceso a experiencias formativas transnacionales y armonizar expectativas de resultados (Luis-Pascual, 2020). En paralelo, la Unión Europea ha puesto el foco en equidad e inclusión como prioridad sistémica, con indicadores estructurales para monitorear barreras de acceso, desventajas socioeconómicas, apoyos lingüísticos y medidas de permanencia en escuelas y educación superior (Eurydice, 2023). No obstante, persisten diferencias en inversión por nivel educativo y en condiciones como tamaño de grupo, razón alumno-docente y esfuerzos en primera infancia, que algunos informes asocian con brechas territoriales y sociales dentro de Europa (OECD, 2024).

En Asia, la fotografía es heterogénea pero dinámica. En Asia oriental y el Pacífico, el gasto público total en educación suele ubicarse alrededor de 3–4% del PIB, con oscilaciones entre países y años (World Bank, 2023). Aun con niveles de gasto relativamente contenidos


en algunos contextos, se observa un giro estratégico hacia la conectividad y la digitalización educativa, impulsado por la expansión del acceso a internet y por ecosistemas de innovación educativa, especialmente en el Sudeste Asiático (UNESCO, 2025). Este empuje tecnológico se acompaña de reasignaciones entre niveles: la región ha llegado a dedicar alrededor de 40–43% del gasto educativo a primaria y cerca de un tercio a secundaria en la década pasada, manteniendo al nivel terciario con participaciones en el entorno del 15–18%; dichas proporciones reflejan una prioridad por consolidar aprendizajes básicos al tiempo que se expande la educación media (UNESCO-UIS, s. f.).

La internacionalización es un eje transversal que se expresa de manera distinta en cada región. Para América Latina, se advierte que la internacionalización no debe ensanchar brechas, sino acompañarse de inclusión y cooperación solidaria, con políticas que favorezcan la participación equitativa de instituciones y estudiantes en redes y proyectos compartidos (Didou Aupetit, 2018). En la Unión Europea, la internacionalización se institucionaliza con herramientas que facilitan movilidad, reconocimiento y aseguramiento de la calidad, convirtiéndola en una política pública de alcance regional (Luis-Pascual, 2020). En Asia, múltiples sistemas conciben la internacionalización con un énfasis pragmático: desarrollo de competencias lingüísticas, inserción profesional y articulación con sectores productivos en nichos tecnológicos (Bohórquez, 2020). Este contraste ilustra cómo la misma categoría política puede perseguir fines de equidad y cohesión (América Latina), gobernanza multinivel (Unión Europea) o competitividad y empleabilidad (Asia) según el marco institucional y económico de referencia.

En equidad e inclusión, Europa ha desarrollado marcos e indicadores para atender discriminación, apoyos focalizados, transición a la educación superior y reconocimiento de desventajas socioeconómicas y culturales; esto permite comparar políticas entre países y visibilizar qué funciona para cerrar brechas (Eurydice, 2023; OECD, 2023). América Latina comparte el objetivo, pero su principal tensión sigue siendo fiscal y de capacidades: ampliar cobertura con calidad en contextos de alta desigualdad exige políticas compensatorias sostenidas y financiamiento estable (Calcagno, 1997). Asia, con fuertes contrastes urbano-rurales y diversidad


lingüística, está usando la expansión digital como palanca de inclusión, siempre que se acompañe de inversión en conectividad escolar y formación docente para evitar reproducir desigualdades en línea (UNESCO, 2025).

La profesionalización docente es otra columna estructural. En América Latina, el fortalecimiento de perfiles, formación continua situada y evaluación formativa se vincula con mejoras en clima escolar, prácticas de aula y resultados de aprendizaje (Linares González, García Monroy, & Martínez Allende, 2021). Europa vincula profesionalización con marcos de competencia docentes, desarrollo profesional continuo y entornos colaborativos, integrados a políticas de equidad (Eurydice, 2023; OECD, 2024). En Asia, además de la formación inicial y continua, se observa un énfasis creciente en competencias digitales, uso pedagógico de datos y trabajo con plataformas, lo que vuelve clave la actualización metodológica para transformar tecnología en aprendizaje efectivo (UNESCO, 2025).

Si miramos innovación y tecnología, la UE y Asia han avanzado con marcos y programas nacionales que integran infraestructura, recursos abiertos, seguridad y ciudadanía digital. En el Sudeste Asiático, la aceleración de usuarios de internet tras 2020 favoreció el despliegue de plataformas y soluciones de tutoría y evaluación, con potencial para personalizar aprendizajes; el reto es asegurar criterios pedagógicos y de equidad para no profundizar brechas (UNESCO, 2025). En Europa, la innovación convive con debates sobre inversión en primera infancia y tamaños de grupo, que condicionan la efectividad de cualquier reforma digital aguas abajo (OECD, 2024). En América Latina, la innovación educativa depende de políticas de conectividad escolar y dotación básica sostenida (dispositivos, redes, mantenimiento), así como de comunidades profesionales de aprendizaje que traduzcan recursos digitales en mejores prácticas (Calcagno, 1997).

Respecto a abandono escolar y eficiencia interna, el análisis clásico latinoamericano recuerda que repitencia y deserción elevan los costos del sistema y golpean más a estudiantes en situación de pobreza; por ello, las estrategias de permanencia deben combinar apoyos socioeconómicos, tutorías y mejoramiento de la enseñanza en los primeros grados (Calcagno, 1997). La UE ha hecho del abandono escolar temprano un indicador clave de su agenda, con medidas remediales y de prevención basadas en datos; la lógica de


política se centra en detección temprana, orientación y trayectorias flexibles (Eurydice, 2023). En Asia, los progresos en cobertura conviven con desafíos en zonas rurales y periféricas; allí, la conectividad —y su uso pedagógico— puede reducir costos de oportunidad y ampliar oportunidades de continuidad, siempre que existan apoyos socioemocionales y dispositivos adecuados (UNESCO, 2025).

Finalmente, el consenso transversal es que la educación es inversión con retornos sociales y privados y, por tanto, el financiamiento debe protegerse de ciclos económicos y decisiones de corto plazo (Calcagno, 1997). A escala global, informes recientes alertan sobre caídas proyectadas en la ayuda internacional para educación y sobre un estancamiento o leve retroceso del esfuerzo educativo como porcentaje del PIB desde 2010; esto vuelve imprescindible blindar presupuestos, reequilibrar el gasto entre niveles y priorizar equidad, primera infancia y escuelas eficaces (UNESCO GEM, 2024; World Bank, 2024; OECD, 2024). En otras palabras, América necesita estabilidad fiscal y políticas compensatorias sostenidas; Europa, persistir en equidad e inversión inteligente por nivel; y Asia, acompañar su expansión y digitalización con garantías de calidad y cierre de brechas territoriales.

 

 

 

 

 

2.  Elabora una tabla comparativa de la visión panorámica de la educación. En esta tabla comparativa deberás describir a profundidad cada indicador, pues no serán admitidos solo porcentajes.

3.  Selecciona 6 indicadores o temas relacionados con la educación (por ejemplo: gasto público, competencias docentes, innovación, políticas públicas, equidad de género, entre otros relacionados con educación) que puedes comparar de cada uno de los países y complementa el siguiente cuadro comparativo sobre la educación y tendencias.

4.  Justifica con mínimo tres fuentes.


 

Indicador

América

Unión Europea

Países de Asia

1) Gasto público en educación

En América Latina, Niveles cercanos a 3.8% del PIB en LAC, con alta heterogeneidad por país; el gasto público en educación ha estado tensionado por políticas de ajuste y por la prioridad dada al pago de la deuda, lo que redujo su participación dentro del presupuesto y deterioró infraestructura y servicios: durante los años 80 y principios de los 90 varios países disminuyeron la proporción destinada a educación mientras                              aumentaron fuertemente los “otros gastos” asociados a intereses de deuda (por  ejemplo,  en  México  y

Brasil), y en la mayoría de los

En la Unión Europea, el gasto público en educación se situó alrededor de 4.6–4.7% del PIB (2022–2023), lo que marca el nivel más bajo desde 2013 según datos de Eurostat; además, 2022 ya había registrado una caída de 0.3 puntos porcentuales frente a 2021 y de 0.4 pp respecto a 2020, el pico de la serie desde 2012. La financiación proviene sobre todo de presupuestos nacionales, complementados por programas de la UE; no obstante, hay grandes diferencias entre países (por ejemplo, en 2022 Suecia ~6.9% del  PIB  frente  a  Rumanía

~2.9%).  La  composición  del

En Asia oriental y el Pacífico, los gobiernos                                 destinaron alrededor del 14%–16% del gasto público total a educación en la última década (mínimo 12.61%  en  2011  y  máximo

16.02% en 2015) y ello equivalió a 3.23% del PIB en 2019 (con un pico de 4.31% en 2012); dentro de los presupuestos educativos, la primaria absorbe cerca de dos quintas partes (≈40%–43% en 2009–2013), la secundaria alrededor de un tercio (≈31%– 35%) y la terciaria cerca de una sexta parte (≈13%–17%; 15.28% en 2013, por debajo del

21.74% de 1996), lo que indica

una prioridad sostenida en los


 

 

sistemas más del 90% del gasto educativo se dedica a gastos corrientes como sueldos, dejando poco margen para inversión y mejora de calidad; aunque en los 90 hubo cierta recuperación, el esfuerzo seguía por debajo del de los países desarrollados, tanto como porcentaje del PIB (países  de  la  región  entre

~1.4% y 7.8%) como en gasto por habitante (143 USD en 1993 frente a 1,089 USD en países desarrollados), lo que evidencia                                      brechas estructurales que condicionan cobertura y calidad (Calcagno, 1997).

gasto prioriza remuneraciones y funcionamiento, y la inversión (infraestructura y digitalización) se apoya también en instrumentos europeos; la propia Comisión ha señalado que la educación estuvo entre las partidas con mayores descensos de inversión pública recientes. (Dell’Anna & Yilmaz, 2025)

 

Aunque como ya se mencionó los países de la Unión Europea financian la educación con presupuestos nacionales y, además, pueden usar programas europeos para innovar (por ejemplo, investigación   y   fondos

específicos).  Aun  con  estas

niveles básicos y una participación relativamente menor del nivel superior, con variaciones asociadas a la matrícula y a la capacidad fiscal (UNESCO-UIS, 1995–2019).

En Asia conviven sistemas con alta inversión educativa y otros con recursos más limitados. En conjunto, el promedio regional es contenido y eso hace que la calidad y el acceso a servicios como internet escolar o laboratorios cambie mucho de un país a otro (World Bank, 2025). (World Bank, 2025).


 

 

En promedio regional se invierte una fracción del producto interno bruto menor a la que se necesitaría para cerrar brechas históricas de infraestructura, formación docente y materiales. Hay países que invierten más y otros menos, por lo que el promedio oculta diferencias marcadas. Esta inversión condiciona la posibilidad de mantener escuelas en buen estado, actualizar equipos y sostener programas de tutoría

y apoyo (World Bank, 2025).

herramientas, el esfuerzo varía entre países y eso se refleja en diferencias en resultados y en el ritmo de digitalización (European Commission/Eurydice, 2024).

 

2) Resultados de aprendizaje (PISA 2022)

En América se muestran dificultades persistentes en matemáticas y lectura, muy relacionadas con desigualdad

socioeconómica    y    con

En la Unión Europea, el rendimiento promedio está cercano al promedio de los países evaluados por la OCDE,

pero  hay  diferencias  claras

Varios sistemas educativos del Este y Sudeste asiático se ubican en los primeros lugares. Esto  se  asocia  con  altas

expectativas                               académicas,


 

 

interrupciones del aprendizaje por la pandemia. Aun así, hay países que sostienen o mejoran su desempeño gracias a reformas curriculares y apoyo escolar   focalizado   (OECD,

2023).

entre Estados miembros. Se observa trabajo continuo en recuperación de aprendizajes y en el uso pedagógico de la tecnología con fines de refuerzo (OECD, 2023).

formación docente sólida y seguimiento cercano del progreso del estudiante (OECD, 2023).

3) Equidad de género en la educación

En educación superior, la presencia de mujeres suele ser igual o mayor que la de hombres. Sin embargo, todavía hay desigualdades por campo de estudio (por ejemplo, en carreras de ciencia y tecnología) y en la transición al empleo. Esto quiere decir que el acceso mejoró, pero la igualdad de oportunidades aún no es total (World Bank/UNESCO-UIS, 2024).

La Unión Europea está cerca de la paridad en acceso y permanencia, y trabaja específicamente para que más niñas y mujeres elijan y permanezcan en áreas de ciencia y tecnología. Las políticas de conciliación y de calidad también forman parte de este enfoque (UNESCO, 2024).

Existen instrumentos comunes para   ampliar   acceso   a

Asia es muy diversa: hay países con paridad consolidada y otros con brechas en la permanencia y en la elección de carreras, especialmente en tecnología. Las políticas se enfocan                          en                          abrir oportunidades y acompañar trayectorias (UNESCO, 2024).

 

Hay oportunidades ligadas a inserción profesional y multilingüismo,  con  énfasis

pragmático. (Bohórquez, 2020)


 

 

Se necesita Inclusión y cooperación solidaria para no ampliar   brechas.   (Didou

Aupetit, 2018)

experiencias                         internacionales. (Luis-Pascual, 2020)

 

4) Competencias y desarrollo profesional docente

Las encuestas internacionales muestran que muchos docentes señalan la necesidad de más formación continua en uso pedagógico de tecnología, evaluación formativa y gestión del aula. Cuando esa formación llega con materiales prácticos y acompañamiento, los cambios en el aula son mayores (OECD, 2019).

 

Profesionalización: actualización continua, trabajo colegiado y TIC para mejorar calidad. (Linares González et

al., 2021)

La Unión Europea utiliza el marco DigCompEdu para orientar la competencia digital del profesorado. Eso ayuda a que los planes nacionales definan qué debe saber un docente para integrar tecnología de forma pedagógica y no solo técnica (Redecker, 2017; European

Commission, 2025).

 

Cultura de calidad e internacionalización vinculada a formación docente en el EEES. (Luis-Pascual, 2020)

En el Sudeste Asiático existe un marco                      regional                   de competencias docentes que guía formación y evaluación del profesorado. La oficina regional de la UNESCO en Bangkok publica guías para ayudar a los países a fortalecer la formación inicial y en servicio (SEAMEO-INNOTECH, 2018; UNESCO Bangkok, 2021).

 

Perfiles con competencias interculturales y orientación a resultados                                laborales. (Bohórquez, 2020)


 

5) Políticas y marcos regionales

Predominan                 políticas nacionales y cooperación entre países, con apoyo de la UNESCO y su instituto para educación superior. A diferencia de la Unión Europea, no hay un marco regional que obligue a homologar títulos o créditos, lo que vuelve más lenta la convergencia (IESALC/UNESCO,                                              2024;

Unidad     2;    Didou                Aupetit,

2018).

El Espacio Europeo de Educación Superior (proceso de Bolonia) organiza la comparabilidad de títulos, créditos y estándares de calidad. Los informes recientes muestran avances y retos pendientes, pero el marco común facilita movilidad y reconocimiento (European Commission/Eurydice, 2024).

En la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático funciona un marco que permite comparar                          niveles                   de cualificación entre países y relacionarlos con los marcos nacionales. Esto favorece que las personas puedan continuar estudios o trabajar en otro país de la región (ASEAN, 2018; ASEAN, 2020).

6) Innovación y digitalización

El potencial de la tecnología educativa es grande, pero si las escuelas no cuentan con conectividad                                   confiable, dispositivos y capacitación, aparecen nuevas brechas. Los datos muestran que el  uso

moderado y con propósito de

La Unión Europea tiene un plan específico de educación digital con acciones para mejorar la conectividad escolar, las competencias digitales y el ecosistema de innovación educativa.   Estas   acciones

buscan que la tecnología se use

En Asia hay sistemas muy avanzados que integran tecnología con currículo y evaluación, y otros que aún construyen su infraestructura. Donde existe un marco regional y apoyo técnico, la

transición es más ordenada y


 

 

recursos digitales se asocia con mejores resultados, mientras que el uso sin guía no lo hace (OECD, 2023).

Internacionalización innovadora       y       endógena, alineada       a                       necesidades

sociales. (Didou Aupetit, 2018)

para aprender mejor y no solo para “tener equipos” (European Commission, 2025).

 

Estrategias institucionales para innovación didáctica en la transición  al  EEES.  (Luis-

Pascual, 2020)

se evita comprar equipos sin plan pedagógico (OECD, 2023; ASEAN, 2018).

Currículos con dimensión internacional y prácticas en empresas para empleabilidad. (Bohórquez, 2020)

7) Internacionalización y movilidad

Las universidades han ampliado sus estrategias de cooperación,                                dobles titulaciones e investigación conjunta, pero persisten asimetrías de financiamiento y marcos de reconocimiento de estudios                                menos

estandarizados que en Europa (Didou Aupetit, 2018; Luis- Pascual,                                2020;

IESALC/UNESCO, 2024). (Didou

La         internacionalización     se beneficia del reconocimiento mutuo dentro del proceso de Bolonia: los créditos y títulos comparables hacen que los intercambios de estudiantes y profesores sean más sencillos (European Commission/Eurydice, 2024).

Movilidad       facilitada                       por reconocimiento                                              y

En Asia, marcos como el de cualificaciones del Sudeste Asiático permiten que los países                      avancen            en reconocimiento y movilidad, aunque el progreso depende de la capacidad de cada sistema (ASEAN, 2018; ASEAN, 2020).

Programas de doble titulación y  trayectorias  en  múltiples


 

 

Aupetit,  2018;  Luis-Pascual,

2020; IESALC/UNESCO, 2024).

 

Movilidad con sesgo de inclusión y regionalización. (Didou Aupetit, 2018)

comparabilidad                              de                              títulos. (Luis-Pascual, 2020)

universidades.                               (Bohórquez, 2020)

8) Abandono escolar / salida temprana

En América Latina y el Caribe, el reto aparece con fuerza en la educación media superior: muchos jóvenes dejan la escuela          por          motivos económicos, laborales o por trayectorias                         educativas irregulares. Las cifras varían mucho según país y zona, y se relacionan con pobreza y desigualdad  (UNESCO  GEM,

2024/2025).

La Unión Europea mide la “salida temprana” entre 18 y 24 años. En 2024, el promedio fue 9.3%. Aunque mejoró respecto a décadas anteriores, aún hay países por encima de la meta europea y con diferencias entre hombres y mujeres (Eurostat, 2025).

En Asia coexisten países con abandono muy bajo y otros con grandes números de niñas, niños y adolescentes fuera de la escuela, sobre todo en secundaria. Los informes subrayan la necesidad de apoyo económico a familias y programas de reenganche escolar (UNESCO GEM, 2024/2025).

9) Conectividad escolar

La conectividad de las escuelas

es desigual: en muchos lugares rurales la conexión es lenta o

La    Unión    Europea       impulsa

acciones para que las escuelas tengan conexión suficiente y

En     Asia     hay         contrastes:

sistemas    como               Singapur o Corea      tienen                    dispositivos


 

 

inexistente.                 Iniciativas internacionales apoyan a los gobiernos para mapear escuelas desconectadas y priorizar inversiones, porque sin internet confiable es difícil usar plataformas                 de aprendizaje y recursos digitales (UNICEF,  2024;  ITU/UNICEF

Giga, 2024).

para que los docentes aprendan a usar la tecnología con sentido pedagógico. Los datos comparativos muestran, además, mayor disponibilidad de computadoras por estudiante que en otras regiones                                  (European Commission,  2025;  OECD,

2023).

suficientes por estudiante y redes robustas; en países de ingresos medios o bajos se recurre     a programas internacionales para financiar y planificar la conectividad escolar    (OECD,    2023;

ITU/UNICEF, 2024–2025).

 

 

 

 

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Actividad de Aprendizaje 3: Tendencias Internacionales de la Educación

          ISU UNIVERSIDAD         Programa de estudio:   MAESTRÍA EN...